Última actualización: 19 de Septiembre de 2026
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En 1999 fue comercializada una vacuna (Lymerix, ImuLyme) hecha de proteínas recombinantes de la superficie exterior de Borrelia burgdorferi (CDC1999). Su elevado peso molecular (27 743 daltons) hace muy improbable la excreción en leche materna; además sería digerida y degradada en el intestino del lactante. Esta vacuna fue retirada del mercado en 2002, tras pocos años de comercialización (FDA 2002) por motivos ajenos a su efectividad. (Kaaijk 2016, Aronowitz 2012)
Actualmente está en fase III de ensayo clínico una vacuna hexavalente PF-07307405, LB6V, en base a la proteína de la superficie externa OspA de Borrelia burgdorferi (Simon 2026). Pendiente pues de aprobación y comercialización inminentes.
A fecha de última actualización no encontramos datos publicados sobre su excreción en leche materna.
Esta nueva vacuna, por los mismos motivos que la anterior (estructura protéica y de muy elevado peso molecular), sería compatible con la lactancia materna
Las vacunas son compatibles con la lactancia, tanto las que son microorganismos vivos atenuados, como muertos, inactivados o formadas por partes o toxoides de los mismos (Sachs 2013, CDC 2011). Con excepción de las de la rubeola, viruela y fiebre amarilla, las vacunas de virus vivos no se excretan en la leche materna y no ocasionan problemas en los lactantes, salvo la de la fiebre amarilla en menores de 6 meses. (Sachs 2013, CDC 2011)
La lactancia materna puede mejorar la respuesta de anticuerpos de las vacunas (CDC 2011). Las mujeres que amamantan pueden y deben ser protegidas con las vacunas recomendadas como los demás adultos.
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