Servicio
de Pediatría. Hospital Marina Alta, DENIA
Lactancia Materna , medicamentos, fitoterapia, tóxicos y enfermedades
ADVERTENCIA: Estos protocolos son los de uso de nuestro servicio, pueden variar en otros centros y circunstancias y, salvo en los que constituyen normas para padres, no deben ser empleados, ni nos podemos responsabilizar de su utilización por no profesionales.
CONVULSION FEBRIL: UNA CAUSA
DE ANGUSTIA PARA LOS PADRES
Una de las peores
experiencias para los padres, es la vivencia de una convulsión febril en uno de
sus hijos. Generalmente llegan a urgencias presos de angustia, pensando que su
hijo se ha muerto o ha estado a punto. A pesar de la aparatosidad del cuadro, este tipo de convulsiones no son
perjudiciales para el niño, no causan daño cerebral y mucho menos provocan la
muerte. En alrededor del 4% de lactantes y niños pequeños la fiebre puede dar
lugar a una convulsión en algún momento, generalmente entre los 6 meses y los 4
años, pero con más frecuencia entre 1 y 3 años. Los niños se afectan más que
las niñas y hay familias con más predisposición. Las siguientes cuestiones son
útiles para los padres a la hora de enfrentarse a una convulsión febril:
1) ¿Qué es una convulsión febril?. Es un ataque o convulsión causada por una
temperatura elevada (fiebre) que afecta al cerebro desencadenándose como un ataque
epiléptico en el que hay movimientos convulsos o rigidez de tronco y
extremidades, coloración azulada de labios, salivación excesiva, desviación de
mirada y pérdida de conciencia con respiración ruidosa y sueño. Suele durar pocos
minutos y luego recuperan el conocimiento, aunque pueden quedar algo aturdidos.
La fiebre se debe a cualquier enfermedad benigna de la infancia (catarros,
otitis, diarrea, enfermedades víricas)
2) Si nuestro hijo tiene una convulsión febril ¿significa que es
epiléptico?.
No. Las convulsiones febriles están provocadas por la fiebre, mientras que la
epilepsia se desencadena sola, sin fiebre y las convulsiones se repiten con
frecuencia.
3) ¿Causan epilepsia ó daño cerebral?. No. La inmensa mayoría de niños que tienen
convulsiones febriles son normales.
4) ¿Le repetirá de nuevo?. En muchos casos la respuesta es sí. Alrededor de
uno de cada tres niños que han tenido una primera convulsión febril tendrán una
ó más recurrencias, y ello no significa que tenga una epilepsia.
5) ¿Qué pueden hacer los padres durante la convulsión?. Traten de estar
tranquilos, y diríjanse a un Centro Sanitario para que el niño sea examinado.
Durante el trayecto, pónganlo en posición lateral ó boca abajo para evitar la
aspiración de alimentos si vomitara. No pongan nada en su boca y mucho menos un
dedo de ustedes (no se muerden la lengua, pero sí puede morderles el dedo o
ustedes hacerle daño). No lo arropen. Traten de observar lo que está ocurriendo
para posteriormente informar al médico que le atienda. Intenten controlar
cuánto dura la convulsión, generalmente cesan antes de 10 minutos. Conduzcan
con prudencia, el llegar unos minutos más tarde no empeora la situación, y
puede evitar un accidente de tráfico.
6) ¿Qué harán en el servicio
de urgencias?
Si el niño llega convulsionando, le pararán la convulsión con medicamentos (casi
todas ceden con lo más fácil: algo similar al Valium introducido con una cánula
por el recto; si no cede es preciso medicación intravenosa). Si ya no convulsiona
(lo más frecuente es que haya cedido por el camino), le darán algo para bajar
la fiebre y lo mirarán bien para ver de dónde le viene la fiebre. Si la enfermedad
que le causa la fiebre no es grave (lo más frecuente) lo tendrán un rato en observación
hasta que baje algo la fiebre. Generalmente no necesitan ingresar en un hospital.
7) Cuando ha cesado la convulsión ¿necesita nuestro hijo una medicación
especial?.
No, sólo un pequeño número de niños necesita medicación diaria y prolongada
para prevenir las convulsiones febriles. Si ustedes viven lejos de un centro
sanitario es posible que les receten una medicación para que la administren en
caso de convulsión mientras llegan al servicio de urgencias del centro
sanitario más próximo. Consulten con su pediatra.
8) ¿Nuestro hijo puede llevar una vida normal?. Sí.
Denle a su hijo todo el cariño, amor, seguridad y disciplina que todo niño
necesita. No vivan angustiados ni lo mimen más por haber tenido una convulsión
febril.
Actualizada: noviembre de 2001