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Algunos capítulos de NUESTRO LIBRO: "LOS CONSEJOS DE TU PEDIATRA"
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TENGO UN NIÑO Y LE VOY A DAR PECHO Dr. José María Paricio Talayero Hasta primeros de este siglo si una madre no podía amamantar a su hijo, y no tenía medios para costearse una nodriza, el bebé estaba casi seguro condenado a morir, pues su organismo toleraba muy mal la leche de otras especies como la vaca, cabra, etc. Es muy improbable que la historia de Rómulo y Remo, que según la mitología fueron amamantados por una loba, sea verdad o en todo caso debieron ser excepcionalmente fuertes. En la primera mitad del siglo se empezó a modificar la leche de vaca para que la pudiesen tomar sin peligro los "cachorros" humanos, pero pese a estas modificaciones, hasta 1.960 morían hasta 5 veces más los lactantes alimentados artificialmente que los alimentados por su madre o nodriza. Hoy día la industria ha conseguido CASI igualar la composición de la leche humana y sólo en los países del tercer mundo sigue siendo una forma de alimentación muy peligrosa. |
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Pero sólo podemos decir CASI igualar. La leche de la madre continúa teniendo ventajas también en países desarrollados como el nuestro: aporta defensas para evitar infecciones (los bebés tienen menos catarros, casi ninguna diarrea, menos bronquitis y otitis medias y menos infecciones urinarias); está siempre bien preparada y a la temperatura correcta; la madre padece menos infecciones urinarias y su útero se reduce antes de tamaño; hay mayor unión afectiva entre madre e hijo. Además, es más barata, hecho nada despreciable para muchas economías.
Si usted va a tener un hijo y ha decidido alimentarlo con pecho, ha tomado una decisión correcta:
LA ALIMENTACIÓN
MÁS SEGURA Y MEJOR
PARA EL RECIÉN
NACIDO
ES LA LECHE DE SU
MADRE
Pero no siempre es fácil dar pecho. La existencia de una serie de ideas falsas, extraños miedos y prejuicios hacia la lactancia materna, extendidos incluso entre el personal sanitario de los hospitales, contribuye a ello. Mucha gente olvida que la lactancia materna tiene cientos de miles de años en el mantenimiento con éxito de la especie, y que la artificial no llega a 100 años y con verdaderos problemas.
Los primeros días no hay mucha cantidad de leche en el pecho, pero eso es justo lo que necesita el pequeño lactante. Además la leche de los primeros días es especial, se llama calostro y es muy rica en proteínas y defensas. Para que aumente la cantidad de leche interesa ponerse al niño al pecho lo más pronto posible (si la madre se encuentra bien y el niño está despierto lo ideal sería nada más nacer) y no seguir ningún horario especial, el tópico de cada 3 horas es un error producido en los años 20 cuando todo el mundo daba biberones en los hospitales. Hay que hacer caso al lactante: cuando llore o esté despierto y buscando, darle el pecho. A los pocos días ellos mismos se suelen regular y toman cada 1 o 4 horas, pero puede haber períodos que reclamen con más frecuencia y eso es normal, ya que así la producción de leche aumenta a medida que crece el niño. No obstante, las primeras semanas deben tomar al menos 7 veces al día.
También es variable la duración de cada toma: a veces necesitan más de 20 minutos para acabar un pecho y otras se sueltan a los 4 o 5 minutos, sobre todo si ya son mayorcitos y tienen mucha práctica. No cuente nunca los minutos, empiece por un pecho hasta que no quiera más y luego ofrézcale el otro, sin forzarlo si no quiere. A la vez siguiente empiece por el que no quiso o por el último que le dio la vez anterior. Por la noche siga haciéndole caso a su hijo, si duerme, mejor para usted, si le pide, acabará antes dándole el pecho.
Un error que se comete con frecuencia es pensar que el niño se va a morir de hambre los primeros días y ofrecerle ayudas de biberones de sueros azucarados o incluso de leche artificial. Esta es la mejor manera de perder la lactancia materna y de provocar la aparición de alergias posteriores. Si usted quiere de verdad dar pecho a su hijo no permita que le den ayudas "bienintencionadas", no se deje impresionar por su madre, su suegra, su marido o alguna amiga que le sugiera que el niño llora porque pasa hambre y, además, está perdiendo peso. Consulte a la enfermera o al médico.
Todos los recién nacidos, independientemente de la forma de alimentación, pierden peso los primeros 4-5 días (hasta el 10% de su peso, de 200 a 400 gr.). Luego aumentan unos 100 a 200 gr. por semana. No es bueno pesarlos más de una vez por semana, ya que solo contribuye a poner nerviosa a la madre. Además el aumento de 20 o 30 gr. diarios del bebé es difícil de detectar en las básculas corrientes.
La mejor manera de dar pecho es sentada, cómoda y con la espalda bien apoyada para que no duela. Es bueno que la madre se prepare un buen vaso de agua, zumo o leche, ya que puede entrar mucha sed cada vez que se da el pecho. También es bueno que el bebé esté vuelto hacia la madre, es decir ombligo contra ombligo, con el pecho materno enfocado a su cara, el pezón a la altura de su nariz, dejando que lo toque con sus labios para que él solo se coja. No es preciso sujetarse el pecho ni retirar con el dedo la parte superior del mismo. Los primeros días y más en el caso de cesárea necesitará que algún familiar o enfermera le ayuden a dar pecho. Puede hacerlo acostada de un lado y otro y dar del pecho que queda más cerca de la cama cada vez.
No olvide lavarse bien las manos. El pecho es mejor no lavarlo para que el bebé reconozca su olor y lo busque, basta la ducha diaria.
Cuando viene la subida de la leche, puede ocurrir que el pecho duela, que el niño no se pueda coger de tan tenso y lleno que está el pecho y que no se acabe toda la leche. Especialmente si el niño pesa menos de 3 Kg., y no se coge bien al pecho, hay que vaciarlo un poco antes de la toma, y sobre todo después de que acabe. Puede hacerlo con un sacaleches de los de jeringa que venden en farmacias, o exprimiendo el pecho con las manos o en la ducha con agua caliente.
Las cacas del niño alimentado a pecho suelen ser muy líquidas, mezcladas con pequeños grumos y muy numerosas: hasta una o dos veces por cada vez que toma pecho. Esto es lo normal y no hay que pensar por ello que se trate de una diarrea.
La madre que amamanta debe alimentarse normalmente con una dieta variada: fruta, verdura, carne o pescado y féculas. El vino o la cerveza pueden beberse con moderación aunque es mejor no hacerlo. No está demostrado que haya que evitar alimentos fuertes en especias o picantes, aunque si la madre comprueba que algún alimento provoca rechazo en su hijo puede probar a retirarlo. No hay que comer ni beber más de lo normal, no es preciso beber leche, sobre todo, si a la madre no le gusta. Es mejor no fumar, pero si se fuma hay que hacerlo fuera de la habitación del niño para que este no respire el humo del tabaco. No debe tomar medicamentos sin consultar al médico, pues aunque casi ninguno es peligroso para el lactante, la mayoría pasan por la leche. Los laxantes orales para el estreñimiento provocan cólicos y diarrea en el lactante: hay que evitarlos.
¿Cuanto tiempo es bueno amamantar? El que la madre por la causa que sea (trabajo, cansancio) pueda y quiera. Si puede 2 semanas, mejor que nada, si puede un mes, lo mismo. Lo mejor, y así lo recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS), sería durante los 6 primeros meses de vida de forma exclusiva. Al empezar a trabajar, hay muchas maneras de seguir dando pecho: la leche se puede extraer y guardar en nevera o congelador, para que alguien se la dé en las horas de trabajo. Más allá de los 6 meses es preciso la introducción de otros alimentos, pero la Lactancia Materna puede seguir como complemento a alimentos sólidos los años que madre e hijo quieran.
IDEAS BÁSICAS:
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LA MEJOR
ALIMENTACIÓN: LA LACTANCIA
MATERNA
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INICIO: EN LA PRIMERA MEDIA HORA DE VIDA.
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HORARIO: LIBRE, CUANDO EL BEBÉ LO PIDA.
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TIEMPO: LIBRE, LO QUE EL BEBÉ QUIERA.
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NO ES PRECISO
DAR CADA VEZ DE LOS DOS PECHOS; COMENZAR POR EL ÚLTIMO, O POR EL QUE NO TOMÓ LA
VEZ ANTERIOR.
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NO DAR BIBERONES, NI SUEROS, NI INFUSIONES COMO
AYUDA.
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Actualizada: julio-2000