Algunos capítulos de NUESTRO LIBRO:

"LOS CONSEJOS DE TU PEDIATRA"

* La Consulta pediátrica, cómo prepararla. Dr. Luis Santos.

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* Cómo conseguirlo


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LA CONSULTA PEDIÁTRICA ,

CÓMO PREPARARLA

Dr. Luis Santos Serrano

 

La visita del niño al pediatra es necesaria y conveniente desde los primeros días de vida. Se va a convertir en una actividad usual y ocasionalmente desagradable para el niño a causa de las manipulaciones, vacunas o maniobras incómodas: mirarles la garganta, el oído o bajar el prepucio a los niños.

Estas actuaciones, aunque no resulten tan dolorosas como ellos presienten, les asustan y atemorizan. Incluso algunos niños protestan igualmente cuando les cortan el pelo o les bañan. Es muy importante la actitud de confianza, tranquilidad y apoyo que ellos noten en los padres.

No nos cansaremos nunca de repetir sobre lo impropio de amenazar al niño con la visita al pediatra para conseguir que tome unas cucharadas más de comida o un trozo de bocadillo. La angustia y el miedo que se le crea en unas visitas que por otra parte van a ser imprescindibles no se justifica en ningún caso, ya hablaremos de los premios y castigos como estímulo para comer, ahora simplemente diremos que con estas cosas no se juega.

 Desde el momento en que el niño pueda comprendernos, que siempre es mucho antes de lo que nosotros pensamos, se le debe explicar la visita al médico con naturalidad, sin amenazar ni premiar, sin sobreproteger o recalcar que no le va a doler, puesto que todos los niños saben que cuando se les dice "esto no hace daño", es que hace.

No conviene mentirles, ellos aprenden enseguida cuando se les engaña y cuando no, bastará con hablarles con naturalidad sobre la necesidad de una vacuna o una exploración y evitar pronunciar las palabras mágicas de "pinchar" o "dolor". Se puede justificar la visita con la necesidad de curarse si está enfermo o de controlar su salud si está sano.

Los niños aceptan bien las exploraciones si entienden que no tienen otra alternativa que pasarlas cuanto antes. Cierto es que hay niños que por su carácter son más asustadizos que otros y habrá que tener más tacto en su preparación y cuidado en la exploración. La práctica y la paciencia acaban dotando a los pediatras de la mano izquierda necesaria para su manejo.

La primera visita, en la que un pediatra conoce por primera vez al niño, es en la que hay que aportar más datos. Conviene llevar el libro de salud si se tiene o todos los datos anteriores que se posean: evolución del embarazo y tipo de parto; alimentación actual, edad de introducción de alimentos y su aceptación; pesos y tallas anteriores; conducta y comportamiento, hábitos de sueño, berrinches, pesadillas y si hay enuresis (hacerse pis en la cama); calendario de vacunaciones recibidas y sus reacciones si las tuvo; enfermedades padecidas y fechas de estas, alergias conocidas y sospechadas.

Como ven, aunque no nos lo parezca, es muy importante llevar anotado todo lo referente al niño. Cualquier dato puede tener trascendencia para reconocer el comienzo de una enfermedad futura.

También el pediatra debe conocer algunos datos sobre la familia y el entorno en que vive. Edades y tipo de trabajo que realizan los padres, quién cuida al niño en su ausencia, si existen peligros potenciales en la casa, como tóxicos, pinturas, pegamentos, insecticidas, escaleras, barandillas o pozos, el estado de salud de los convivientes en el domicilio y horario o régimen de vida que lleva el niño. Si son mayores o adolescentes les preguntaremos por tabaco, alcohol e incluso relaciones amorosas.

La orientación del estado de salud abarca campos que se salen de lo aparentemente físico. Muchas veces la enfermedad se explica por el análisis del entorno o hábitos de vida equivocados. Acordaos del síndrome de la colza o el más cercano de los tintes para telas en la empresa Ardistyl.

Toda esta información una vez recogida no será necesaria retomarla en las posteriores visitas de control a menos que se modifiquen.

En los controles de salud sólo se necesitarán aquellos datos que se han modificado y conviene llevar preparada una lista con todas las cuestiones que presenten duda o requieran una orientación. En estas visitas a veces se detectan problemas que nos han pasado desapercibidos, pero la mayoría de las veces sirven para desdramatizar problemas que nos parecían importantes y no lo son tanto, como la presencia de ganglios, hernias umbilicales, alteraciones de los pies, etc.

En las visitas que se realizan por una enfermedad o un síntoma concreto (fiebre, vómitos etc.) hay que anotar los problemas que ha observado en el niño y desde cuando los presenta, si le ha dado algún medicamento y sus efectos, así como otras circunstancias que piensen que pueden haber influido en la enfermedad (comidas, traumatismos, etc.) También conviene recordar si ha tenido con anterioridad padecimientos similares y su evolución, tiempo que le duró y tratamientos que se le administraron.


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Actualizada: julio-2000